DOMINGO 27 DE DICIEMBRE 2020

 Empecé este post con el título del día que lo escribo, porque hoy es un día importante, no por ser una fecha especial o porque se celebre algo, ni siquiera es un día de asueto nacional... es porque hoy fue el día en que me senté frente a mi computadora con el único objetivo de escribir todo lo que este fatídico año marcó en mi.

Recuerdo cuando a finales del año pasado muchas personas hablaron acerca de lo potencialmente catastrófico que podría resultar este año, por aquello de las predicciones numéricas o los portales del universo en fin... cosas que a veces nos negamos un poco a creer por ser una ociosidad o quizá no ser tan sugestivos a estos temas. 

Lo cierto es que desde el día 11 de enero del 2020 siendo las 12:30 pm sabía que este año sería uno de los peores de mi vida, ese terrible 11 de enero perdí en la muerte a una de mis cachorritas, la atropellaron y con ello le arrebataron la vida. La forma en la que la encontré no dejaba ver que hubiera sido un accidente, o quizá mi corazón roto quería sentir odio por alguien que no fuera yo misma por mi torpe descuido que ocasionó que saliera de la casa y perdiera el rumbo; a partir de ese momento supe que este año no traería nada bueno. 

Luego con la noticia tétrica de que a nivel mundial se desataban los indicios de una pandemia potencialmente peligrosa que arrasaría con mucha de la población, el pánico que se apoderó del ser humano entre teorías de conspiración por un virus fabricado para la destrucción humana, un virus que tenía muchos tintes políticos más que sociales, un virus que le pegó fuerte a las potencias económicas más fuertes del mundo. 

De pronto y como cosa hecha a drede el primer contagio declarado en la ciudad donde vivo fue localizado en el edificio donde trabajo, así que evacuación inmediata sin pensarlo, mi jefe dio un discurso fuerte y solido sobre la importancia de cuidarnos, de tomar las medidas de seguridad y sobre todo de adoptar hábitos de los cuales nuestra vida dependía. 

Encerrarnos en un confinamiento que inicialmente daba para 40 días que, por estudios de las estadísticas de contagio, era el periodo que esperábamos con paciencia para que las puntas de contagios se estabilizaran, mantuvieran o ilusoriamente redujeran, el tiempo de vida del virus en el que se determinaba si la persona vivía o moría, encierro que pasó de 40 días a dos meses, a tres meses, a 4 meses y de pronto ya es diciembre 27 del 2020. 

Encierro que nos arrebató fechas importantes, nos arrebató el contacto social, nos arrebató estabilidad emocional, estabilidad laboral, estabilidad económica, porque no padeció lo mismo un obrero que un magnate, el hambre no se siente igual a todos los niveles. 

Cuando pensé que podría estar preparada para enfrentar todo ese aislamiento, me encontré con la sorpresa de que en realidad no lo era; entre la crisis económica, el encierro y el pánico a ser infectada (pues soy población de riesgo) me quitaron el sueño, noches de insomnio que derivaron en crisis de ansiedad, la cual tuve que controlar con medicamento primero naturista, luego controlado; y la depresión vino de la mano. 

En ese inter mi Jefe me dijo "No tienes por qué dar explicaciones, cuida tu salud, te necesito estable, trata de relajarte, descansa y piensa que pronto todo terminará... " 

La empresa para la que trabajo contrajo problemas legales delicados que nos puso en la orilla del precipicio, todo estuvo a punto de caer, noches de presión, estrés y trabajo arduo, con tal de rescatar o encontrar la manera de rescatar a la empresa, la impotencia de no poder ayudar más de lo que ya hacía, la desesperación de ver como la gente me transmitía sus angustias.

Mi jefe me dijo... en los maratones, quienes los han corrido dicen que los dos últimos kilómetros son los más difíciles, nosotros estamos en esos últimos dos kilómetros... falta poco. 

En medio de ese proceso he de contar que a finales del año pasado justamente en Diciembre, conocí a alguien, un hombre maravilloso que me hizo sentir mariposas de nuevo en el estomago, un hombre con el que me sentía tan relajada y comprendida un hombre que me regaló confianza, seguridad, alegría, y que en medio de la tempestad siempre estaba allí, cobijándome con palabras de animo y apoyo. No venía solo, traía con el a mi pequeño Angelito, a mi niño adorado, que se volvió el motor por el que todos los días lograba levantarme a pesar de no querer hacerlo. 

Pero luego todo se derrumbó cuando descubrí el engaño de quien yo creí podría ser el hombre de mi vida, así que de pronto, entre crisis laboral, económica, familiar también vino la crisis amorosa, en plena pandemia, sin dinero, sin esperanzas, encerrada, sin contacto humano... no sé como no me volví loca. 

Un mensaje de mi jefe... "No  estoy hecho para renunciar, ni siquiera se como hacerlo"... me dio la fortaleza de levantarme y darme cuenta que yo tampoco se como renunciar, que solo estaba agotada,  y entonces tome un respiro y me levanté a seguir adelante. 

Justo cuando una luz se veía en medio de tanto caos... cuando pensamos que la tormenta estaba comenzando a ceder vino el golpe más fuerte que pude recibir  ... habían pasado 9 meses después de aquel discurso de mi jefe donde nos ordenaba cuidar de nuestras vidas.... y siendo las 13 horas del 14 de diciembre del 2020 José Luis Ayala, mi jefe, mi maestro, mi mentor, mi líder, mi consejero y amigo, perdió la batalla ante este mugroso virus... un virus que parece más el juego mortal de la ruleta rusa... que te apunta a la sien y si tienes suerte no se disparará la bala... 

Hoy 27 de diciembre del 2020 me siento muy golpeada, tengo luto en mi alma como dice la canción, y de pronto me di cuenta que Diciembre que era mis mes favorito por alguna razón se ha convertido en el mes que más muertes han traído a mi vida. 

Pese a ello todos los días libro una batalla por mantenerme con la mente serena y el alma en calma, porque si por este año fuera tal vez a mi también ya me habría cargado la chingada. Me levanto agradecida de ver a mi madre levantarse conmigo en la mañana, me levanto tranquila sabiendo que mi hijo aunque no está conmigo, abre sus ojitos con alegría esperando iniciar un gran día. Peleo todos los días por mantenerme activa, por trabajar duro para darle a mi niño la paz en su alma de que las cosas estarán bien... Me siento agradecida de tener a mi familia completa, agradezco el apoyo que me han dado mis padres y mis hermanos, porque en esta batalla sola no he estado. 

Estamos a escasos 4 días de decirle "Adios" a éste año tétrico y aun así pareciera que no tenemos nada asegurado, porque el 01 de enero de 2021 nada desaparecerá magicamente, pero creo que la humanidad en general está preparada para dar la mejor batalla. 

Por si ya no escribo en estos últimos días, elevo mis oraciones al cielo para todas aquellas personas que nos dejaron, por mi mentor José Luis Ayala, que como dijo una amiga... "ya desde el cielo tenemos un líder que seguirá guiando nuestros pasos", pero también por los que nos quedamos en la tierra... necesitaremos fuerzas para demostrar de qué estamos hechos!!. 

No puedo en este momento hablar de las cosas buenas que dejó este año, porque probablemente ya estén implícitas en este post, pero definitivamente pido que la humanidad comprenda lo vulnerables que somos y hagamos las cosas diferentes... 


Adios 2020 !!!

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Mil Millones de Gracias por Leerme!!